Ciudad de México.– El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa abrió una nueva tensión dentro de Morena y la llamada Cuarta Transformación. El mandatario retomó el cargo el pasado 21 de agosto, después de permanecer 112 días separado de sus funciones, pero su decisión no recibió el respaldo que podría esperarse de su propio movimiento político.
La reacción fue contundente: gobernadoras y gobernadores emanados de la 4T cerraron filas con la presidenta Claudia Sheinbaum y marcaron distancia de la decisión de Rocha. En su pronunciamiento señalaron que las decisiones individuales no deben estar por encima del proyecto colectivo ni del mandato ciudadano.
El conflicto ocurre mientras Rocha Moya enfrenta acusaciones de autoridades estadounidenses por presuntos vínculos con una facción del Cártel de Sinaloa, señalamientos que el gobernador ha negado. Las investigaciones tanto en México como en Estados Unidos continúan.
La propia presidenta Sheinbaum cuestionó públicamente el regreso del mandatario sinaloense y afirmó que “el poder sin principios se vuelve arrogancia”, además de señalar que ningún interés personal debe colocarse por encima del bienestar del pueblo y de la Nación.
El episodio resulta particularmente relevante porque Rocha no solamente pertenece a Morena: su regreso ocurre en un momento en el que la 4T busca proyectar unidad rumbo a los próximos procesos electorales.
Y aquí aparece la pregunta política: ¿la Cuarta Transformación está realmente dispuesta a marcar límites a sus propios gobernadores cuando existe una crisis de confianza, o el caso Rocha Moya evidencia una fractura que el partido preferiría mantener bajo control?
Por ahora, el mensaje de Morena y de los gobernadores parece claro: el proyecto político está por encima de las decisiones individuales. Sin embargo, queda por verse qué consecuencias políticas tendrá este enfrentamiento y hasta dónde llegará el distanciamiento entre Rocha Moya y el movimiento que lo llevó al poder.
El debate queda abierto: ¿es una muestra de que la 4T está poniendo límites internos o una señal de que la unidad de Morena comienza a resquebrajarse?
